Sí, porque está por todas partes y que las propias editoriales grandes, mediante la mercadotecnia, la quieren hacer pasar por obra de arte, hasta el punto de presentar al escritor o la escritora de esa literatura burra como extraordinario, magnífico o como el mejor libro escrito en 10 años. Desde el siglo XVIII, en la historia de la literatura existe esta corriente de la escritura de entretenimiento y me parece que está bien. Durante mi adolescencia y juventud había muchos escritores de este tipo, que hacían una literatura que no era erótica, sino más bien melosa, pero conocían sus límites y sabían muy bien lo que hacían. Como es habitual, ellos ganaban mucho más dinero que los escritores, pero no entraban a la historia de la literatura, ni a las ternas para los premios ni tenían posibilidades de lograr algún doctorado honoris causa. No molestaban a nadie, al contrario, eran un servicio a la sociedad. Pero ahora no sucede esto. Ahora hay un cambio importante provocado por las editoriales, que quieren situar a sus escritores en la cúspide, pero al final esto a mí no me molesta porque me he dado cuenta de que todos estos escritores de literatura de entretenimiento ya nadie los menciona ni se acuerda de ellos. Están tan marchitos que no se pueden ni siquiera reditar.
Sergio Pitol, en una entrevista en La Jornada (3 d'octubre de 2005).
22 de juny de 2006