El título de este libro es doblemente engañoso. En primer lugar, ninguno de los cuentos incluidos lleva por título "El cíclope", aunque sí aparece uno de esos gigantes tuertos en uno de ellos. En segundo lugar, no estoy seguro de que todos puedan considerarse estrictamente fantásticos. Hay en estas páginas algún cuento chino, también un cuento marciano y un cuento inglés. Otros tienen por escenario los pasillos de la Universidad del Miskatonic -en Arkham, Massachusetts-, un selecto bar en la ladera del Tibidabo, o, por qué no, las calles de una pequeña ciudad de provincias casi imaginaria, casi real, en la que podría pasar pasar cualquier cosa y al final, como diría Paul Auster, pasa.