Els darrers dies d'Immanuel Kant és la crònica de la decadència física i intel·lectual del filosòf de Königsberg, transcrita i comentada per Thomas de Quincey.
Hizo la última de sus salidas en agosto de ese año (1803), no a mi casita sino al jardín de un amigo suyo. En esta oportunidad manifestó una gran impaciencia. Había convenido en encontrarse en el jardín con un viejo amigo, y otros dos caballeros y yo le acompañamos. Nuestro grupo llegó primero y tuvimos que aguardar a los demás, aunque sólo unos pocos minutos. Sin embargo, tal era la debilidad de Kant y tan completa la pérdida de su capacidad para calcular el paso del tiempo que, tras esperar unos momentos, imaginaba que habían pasado horas y que, por lo tanto, su amigo ya no vendría. Con esta impresión volvió a casa, presa de enorme desasosiego. Así terminaron los viajes de Kant en este mundo.
1 de juny de 2003