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Sort que no em premien

Almenys si no et premien no et llegeix gairebé cap crític.

Mireu què diu avui Francisco Solano al Babelia sobre el recull de contes guanyador del premi Tiflos de l'ONCE i sobre el seu autor:

Aterra pensar que este puñado de cuentos, de una autoexigencia desoladora, haya sido el mejor de los libros presentados, pero lo declara un jurado donde no falta un prestigioso cuentista y un memorable poeta y novelista. Nada hay disculpable en las páginas de Disculpen el percance, a no ser la posterior enseñanza de los errores prematuros. Pero ya tiene el autor edad suficiente [n. 1967] para evaluar sus destrezas. Las anécdotas bobas son aquí la sustancia narrativa, y la zafiedad y la tosquedad sus categorias literarias. La hija de un matrimonio amigo, de 12 años pelados, redacta cuentos que, créanme, comparados con los de [...], son portentos de ingenio y estilo; claro que, muy sensata, la niña juzga que escribe paparruchas. Un modelo de ponderación. ¿O es que el rigor es hoy un escrúpulo fantasma?

Però aquesta no és l'única víctima de l'article. Ja ho avisava des del títol: "Apariciones para hacer bulto". D'un altre narrador novell diu que "los tópicos le brotan como hongos; y si los deja hablar, sus diálogos son de una mediocridad humillante."

Uf!

25 d'octubre de 2003