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H. P. Lovecraft, C. M. Eddy y sus amados muertos

Artículo de Carles Bellver Torlà para Lovecraft Magazine

Los Eddy, Clifford Martin y Muriel, fueron buenos amigos de Howard Phillips Lovecraft, de los pocos que acudieron a su entierro el 18 de marzo de 1937 (aunque llegaron tarde, cuando la ceremonia ya había terminado). Durante muchos años fueron los únicos amigos que tenía en Providence. Se habían conocido en agosto de 1923. Después de un tiempo de relación epistolar, Lovecraft aceptó su invitación y recorrió tres millas a pie hasta su domicilio en la zona este de la ciudad, a la orilla del río Seekonk. Según recordó Muriel en una semblanza escrita en 1961, el primer contacto habría tenido lugar bastante antes, hacia 1918, a raíz del encuentro de su suegra y la madre de Lovecraft en un mitin sufragista. Parece ser que las dos mujeres estuvieron charlando y descubrieron que sus respectivos hijos eran ambos aficionados a la literatura fantástica. Mrs. Grace Eddy intentó ponerles en contacto telefónico, pero Susie Lovecraft tuvo que disuadirla debido al antimaquinismo de Howard. Escribirse sería una mejor opción. En realidad a parte de este testimonio tardío no hay constancia de que Lovecraft y los Eddy mantuvieran correspondencia hasta 1923, ni se le conocían tales veleidades políticas a la señora Lovecraft. Además, estos supuestos hechos ni siquiera son mencionados en otro articulo anterior de Muriel publicado en 1945. Pero qué más da. Las biografías de Lovecraft están repletas de muchas otras anécdotas interesantes sin más base real que ésta.

En cualquier caso Lovecraft y el matrimonio Eddy trabaron una auténtica y documentada amistad a partir de 1923. Clifford había publicado ya varios cuentos de miedo en Mystery Magazine y otras revistas pulp y parece ser que contribuyó decisivamente a la publicación de las historias de Lovecraft por primera vez en un medio profesional. En aquel momento estaba en contacto con Edwin F. Baird, contratado por el editor Jacob Clark Henneberger para dirigir la nueva revista Weird Tales. Muriel cuenta que ella y su marido y otros amigos le insistieron a Lovecraft hasta que éste envió a Baird cinco originales -"Dagon", "Arthur Jermyn", "Los gatos de Ulthar", "El sabueso" y "La declaración de Randolph Carter"-, mecanografiados a un espacio para ahorrar papel, junto con una carta de presentación más bien disuasoria. Leamos algunas frases especialmente afortunadas (o desafortunadas):

Muy señor mío:
Teniendo el hábito de escribir relatos sobrenaturales, macabros y fantásticos para mi propia distracción, me he visto recientemente acosado por casi una docena de amigos bien intencionados, insistiéndome para que me decida a someter unos cuantos horrores góticos a su recién fundada revista...
De éstos, los dos primeros son probablemente los mejores. Si no los encuentra satisfactorios, no hace falta que lea los demás...
Si algún milagro le impulsara a usted a publicar mis cuentos, sólo tengo una condición que presentar... Si el cuento no puede imprimirse tal como está escrito, hasta en su última coma, le ruego que acepte mi negativa... Pero probablemente no habrá necesidad, ya que mis manuscritos no conseguirán la consideración de usted. "Dagón" ha sido rechazado por [Black Mask], a la cual lo he enviado a instancias de otros, del mismo modo que ahora se lo adjunto a usted.

La reacción de Baird fue inesperada. Le contestó que estaba dispuesto a pagar por esos cuentos y otros si se los remitía correctamente mecanografiados a doble espacio. Enseguida publicó la carta de Lovecraft con una nota adicional: "Pese a lo que antecede, o precisamente por ello, utilizaremos algunas de las historias de Mr. Lovecraft. Encontrarán "Dagón" en el próximo número de Weird Tales." Lovecraft estuvo presente con sus relatos y algún poema en nueve de los doce números que salieron entre octubre de 1923 y febrero de 1925.

A lo largo de aquellos meses los dos amigos colaboraron en algunas piezas, una de los cuales alcanzó cierta notoriedad. Un par de historias escritas por Eddy, "Ashes" ("Cenizas") y "The Ghost Eater" ("El devorador de fantasmas"), habían sido rechazadas por Weird Tales, pero tras revisarlas Lovecraft fueron publicadas respectivamente en los números de marzo y abril de 1924. Más adelante se publicaron "The Loved Dead" ("Los amados muertos"), en el número de mayo-junio-julio, y "Deaf, Dumb and Blind" ("Sordo, mudo y ciego") en abril de 1925. "Los amados muertos" puede considerarse el verdadero hit del tándem Lovecraft-Eddy. Se trata de una historia más macabra que fantástica acerca de un necrófilo que empieza trabajando en funerarias como medio para saciar su ansia de cadáveres, luego se convierte en asesino en serie y finalmente se suicida al ser descubierto por la policia. El punto de partida fue un borrador de Eddy, pero parece que Lovecraft le dio su redacción definitiva, como atestigua esa característica profusión de adjetivos. El estilo es claramente paródico o autoparódico, un poco como la serie de Hernert West, pero no todos los lectores se tomaron el asunto a broma. Quizá ciertas descripciones eran demasiado explícitas para las almas sensibles: "Una mañana Mr. Gresham llegó mucho más temprano de lo normal; llegó para encontrame tendido sobre una fría plancha en profundo sueño vampírico, abrazado al rígido, tieso, desnudo cuerpo ¡de un fétido cadáver! Me sacó de mis salaces ensoñaciones, sus ojos llenos de aborrecimiento mezclado con compasión." El caso es que hubo denuncias en varios estados y, donde prosperaron, aquel número de Weird Tales tuvo que retirarse de las estanterías. Lovecraft comentó en una ocasión que incluso se vio obligado a visitar alguna comisaría.

Dice la leyenda que la censura tuvo como paradójica consecuencia un aumento desmesurado de las ventas, que habría acabado con los problemas económicos de la revista y habría evitado su cierre. Es cierto que por aquel entonces el editor Henneberger acumulaba deudas por más de 50.000 dólares y el número en el que se publicó el cuento había estado a punto de no salir. Después, tras el éxito de "Los amados muertos", parece que Henneberger le planteó a Lovecraft encargarse de la dirección de Weird Tales. Pero la oferta no llegaría a concretarse, entre otros motivos, porque tuvo que ceder sus acciones a uno de sus acreedores, que tenía su propio candidato para llevar adelante la revista. Fue este nuevo director, Farnsworth Wright, quien rechazó la publicación del posteriormente célebre cuento "In the Vault" ("En la cripta"), porqué no quería más problemas legales con historias de muertos. Diríase que el desdichado Lovecraft ni siquiera cuando tenía éxito tenía realmente suerte.

Una excursión

Desde luego la relación Lovecraft - Eddy no se limitó al ámbito literario. Cuando Lovecraft se divorció, Clifford le ayudó con los trámites. También se sabe que les gustaba salir de excursión juntos. En noviembre de 1925 fueron a la zona de Chepachet, un pequeño pueblo al noroestre de Rhode Island. Lovecraft ya había estado antes por allí con otro amigo, James F. Morton, pero esta vez buscaban un lugar llamado Dark Swamp (Ciénaga Oscura) acerca del cual Eddy había oído "siniestros cuchicheos entre los aldeanos". Les fue más bien difícil averiguar de qué se trataba o dónde se hallaba ese sitio. El secretario del ayuntamiento conocía rumores sobre gente que había desparecido allí, pero nada más. Cada lugareño con el que hablaban les remitía a otro que supuestamente sí podría conducirlos hasta la misteriosa ciénaga. Finalmente se enteraron de que estaba dentro de la propiedad de cierto granjero, pero ya se había hecho demasiado tarde y tenían que tomar el trolebús para volver a casa. Lovecraft contaba que las circunstancias de este viaje inspiraron a Eddy una historia titulada "Black Noon" ("Mediodía negro"). Desgraciadamente permaneció inacabada y sólo pudo publicarse póstumamente.

Los otros cuentos

"Cenizas" es, según el erudito S. T. Joshi, el peor cuento de los "revisados" por Lovecraft. De hecho no da la impresión de ser una historia nada lovecraftiana. Un científico loco descubre un compuesto químico capaz de reducir cualquier sustancia a cenizas blancas.

"El devorador de fantasmas" es sólo un poco mejor, pero tampoco resulta nada original ni deja ver la mano de Lovecraft. Un viajero, una tormenta, una casa en medio del bosque y el viejo tema del hombre-lobo.

"Sordo, mudo y ciego" es mucho más curioso. Un hombre con los sentidos tan severamente disminuidos como indica el título percibe extrañas presencias alrededor de su solitaria casa de campo y va anotando sus angustiosas impresiones por medio de una máquina de escribir.

Recordemos finalmente una colaboración frustrada. No se trataba de un cuento, sino del ensayo The Cancer of Superstition que Lovecraft y C. M. Eddy debían escribir como negros para Harry Houdini. Desgraciadamente la repentina muerte del famoso escapista en octubre de 1926 puso fin prematuramente al proyecto. (Más información sobre Houdini y su relación con Lovecraft en el número 2 de esta revista.)

6 de desembre de 2001